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Maestría de Vida

La acción de victimizarse es algo que molesta sobremanera y que generalmente rechazamos pero en la cual caemos todos los seres humanos de una o de otra manera.


Es un comportamiento que hemos aprendido. Se “juega” en casa, en pareja, en la sociedad y hasta en la política. De hecho hay ciertas acciones de la víctima que están “bien vistas” y por eso se siguen perpetuando. Una de las características en la victimización está relacionada con el juicio que se hace de las personas: lo que piensan, dicen o hacen y después culparles por lo que nos pasa, lo que vivimos, lo que nos incomoda, etc.


Este comportamiento que es tan común, genera que las personas cedan su poder a los demás. Quedando indefensas y totalmente supeditadas a la acción del otro. Y ¿cuándo ceden su poder? cuando no se hacen responsables de él. Vayamos por partes. Cuando digo que alguien es culpable de lo que me pasa, lo estoy haciendo responsable de ello y en ese momento estoy cediendo mi poder y yo lo pierdo. Dependo completamente de ese otro para que resuelva por mi, aquello que yo “no puedo” resolver. Es ahí cuando quedo a merced del otro pues le cedí mi poder.


Todos queremos ser dueños y capitanes de nuestra propia vida. Tener el control y dirigir nuestro barco en la dirección que elijamos. Nos gusta ser el maestro de nuestra existencia. Sin embargo no se puede ser maestro y víctima al mismo tiempo. Debemos elegir tomar nuestro propio poder y dejar de cederlo. Tomar responsabilidad de nuestra vida con todas sus consecuencias. Dejar de culpar a los otros y de juzgar todo lo que hacen o dicen. Hacernos responsables de nuestros pensamientos, de nuestras palabras y de nuestras acciones. Entonces sí, iremos desarrollando el liderazgo individual de nuestra maestría.


Te invito a que tomes consciencia de ello y que descubras que cuando ejerces tu poder te vuelves el


maestro de tu propia vida.

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