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JUNIO 2022

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Carta a Dios

Hola Dios, sé que a muchas personas les inspiras mucho respeto y quizás les parezca un poco extraña o insolente la forma cómo me dirijo a ti. Pero en estos últimos años he aprendido que mientras más cercano te percibamos y te podamos sentir, con más confianza podremos estar cerca de ti. 

Quiero escribirte esta carta esperando que muchas personas puedan entenderte y saber más de ti, a través de la forma en que yo tengo una relación y comunicación contigo.

Durante muchos años estuve lejos de ti y muy inmerso en el ego. Ese ego que nos mantiene desconectados de la divinidad, o sea de ti. Sin embargo, la vida es muy sabia y nos da lecciones para reconectarnos contigo y darle un sentido a nuestras vidas.

Hay muchas personas que no te conocen, aunque en realidad, estamos dentro de ti. Somos una pequeña célula dentro del gran ser viviente que eres. Tenemos tu esencia en todos los aspectos y sentidos, somos una gota divina dentro del océano inmenso e impetuoso que eres.

Por todos lados nos has dejado muestras de tu creación, hoy en este nivel de aprendizaje, tenemos que desarrollar nuestra fe y conectarnos a ti incondicionalmente, a ciegas. Eso es parte de estas lecciones de vida.

Dios, mientras más conozco, me doy cuenta de lo poco que sé. Entre más descubro en la vida datos y conocimiento sobre tu esencia me doy cuenta de todo lo que puede llegar a representar la vida en el Universo. Todo lo que sé, es apenas una fracción muy pequeña de lo que representa el conocimiento universal. 

Vivimos en un planeta hermoso, nos diste el poder de la libre elección o del libre albedrío para conocerlo y vivir en él. Es muy cierto que nos pusiste en el paraíso en dónde podemos ver y admirar la vida en todos sus sentidos. Plantas y animales ligados a razas y especies que existen en otras latitudes del universo de una manera más evolucionada.

Has creado planetas, estrellas, sistemas solares, galaxias y otros Universos, tu poder de creación es infinito. Eres como un sistema operativo que mantiene un orden casi perfecto en todo el cosmos, somos nosotros quien alteramos o cambiamos o co-creamos dicho orden con la herramienta que nos diste conocida como el libre albedrío.

En este planeta llamado Gaia, vivimos la dualidad, venimos a aprender sobre ella ¿en qué consiste? La dualidad es uno de los aprendizajes más completos que existen y si llegamos a trascenderlo, podríamos dar un salto cuántico hacia las estrellas para convertirnos en una civilización galáctica que pueda llegar a vivir en otros planetas.

Durante mucho tiempo me ha costado trabajo entender algunas lecciones de la dualidad, como por ejemplo, que exista el bien y que exista el mal, la luz y la oscuridad. Entiendo que para saber y conocer más la luz, tenemos que conocer y experimentar la oscuridad. Es inevitable y difícil de entender. La oscuridad seguirá existiendo pues es parte de nuestro aprendizaje. 

Bajo la oscuridad hay muerte, hay dolor, hay sufrimiento, existen las peores pesadillas con escenarios dantescos que a veces muchas almas no comprenden que sean parte de ti y de tu creación. Sin embargo, todo forma parte de este aprendizaje universal que nos lleva a evolucionar como almas y espíritus. Vida tras vida, vamos a experimentar y conocer ambos lados de la moneda: la luz y la oscuridad.

Estamos en una escuela de aprendizaje cuyo nivel es aún infantil. En este paraíso nos diste muchos ejemplos que pocos observan. Por un lado, crecieron sociedades que han desarrollado la tecnología y avanzado con descubrimientos científicos y por otro lado, hay sociedades que realizaron pocos avances en este sentido pero que están muy conectadas a tu divinidad. En muchas ocasiones predominaron las sociedades con la tecnología más avanzada, que fue desarrollada precisamente para crear herramientas de conquista.

La ciencia y la tecnología han avanzado a pasos agigantados pero aún están muy lejos de los avances que otras civilizaciones fuera de este mundo poseen. Por un lado, la ciencia ha entendido y descubierto muchas reglas y leyes de la física, la biología, las matemáticas, la química y otras disciplinas. El ser humano se aboca a entender y corroborar científicamente muchos fenómenos. Cuando la ciencia no puede explicar algo, simplemente lo aceptamos como una verdad.

En el conocimiento espiritual se encuentran tantas verdades que muchos no quieren ver o hacen oídos sordos. Todo aquello que la ciencia no puede explicar, encuentra su razón de ser en el mundo espiritual, el mundo cuántico de las posibilidades infinitas. El mundo espiritual da forma a la energía y al mundo físico.

Si en el ser humano no hubiera tanta injerencia del ego, hubiéramos podido balancear ambos polos y lo mejor de ambos mundos para crecer de forma más equilibrada. Nos has puesto ejemplos frente a nuestras narices sobre cómo en la naturaleza abundan las acciones de cooperación y simbiosis. Hay muchas pruebas de tu existencia: los fractales de Mandelbrot, la geometría sagrada, la ley de Benford y muchas pruebas más del orden que has establecido en el Universo.

Sin embargo, el ego y la ambición han puesto por encima intereses personales en lugar de los grupales. Hay almas con caminos muy distintos y con muchas vidas que saben rápidamente adaptarse y salir adelante. Por otro lado, existen almas jóvenes recién creadas que apenas viven sus primeras experiencias. Es un gran aprendizaje el que nos has dado.

Dios, muchas hermanas y hermanos no saben que para conectar contigo se requiere de la pureza del corazón y es a través de la meditación, la reflexión y la contemplación amorosa que uno puede unir las vibraciones del cuerpo y del ser con tu esencia.

En esta unión suceden cosas maravillosas, nos unimos a tu poder creador, nos colocamos por encima de la ciencia, pues la consciencia da forma al mundo físico. La consciencia está por encima de la materia.Es entonces cuando entramos a tu mundo creador, a ese mundo donde operan los milagros y se dejan de lado las leyes de la física, del tiempo y el espacio. Entramos al mundo de lo cuántico y de las posibilidades infinitas.

Querido Dios, deseo de todo corazón que mis hermanas y hermanos aprendan a comunicarse contigo, pues en la medida en que esto suceda, la conciencia espiritual colectiva de la humanidad permitirá avances significativos en nuestra vida diaria. Solamente a través de esta unión espiritual y esta relación fortalecida contigo, podremos ser capaces de obtener las herramientas necesarias para superar el hambre, la enfermedad, la pobreza, el sufrimiento, la violencia y todo aquello ligado al ego humano. Solamente de esta forma podremos trascender la dualidad, a través de reconectarnos contigo.

Querido Dios, me despido por hoy de ti, espero que muy pronto pueda escribirte una nueva carta, pues aún hay muchas cosas que quiero decirte. Te agradezco por toda tu paciencia y por toda la ayuda que he recibido en estos años, sé que te haces presente y te manifiestas, así como también mis maestros espirituales, a través de situaciones y personas en el día día. Gracias por tu cariño y por tu amor: namasté.

Alejandro Cruz
Escritor
Facilitador(a) en Casa Mahas